Y la vida te dice: espera...

domingo, 15 de enero de 2017

" Todos llevamos dentro una insospechada fuerza que emerge cuando la vida nos pone a prueba" Isabel Allende

Todos, absolutamente todos pasamos por alguna o algunas situaciones en nuestra vida donde creemos que ya no podemos más, donde queremos rendirnos y tirar la toalla, donde parece que nada puede ir peor, donde todo se ve negro y sin salida, pero hay algo que surge de nosotros para que no lo hagamos, para que no nos rindamos, para que sigamos luchando y nos levantemos.

Sentados en la consulta del Instituto Bernanbeu, esperando a que nos recibiera aquella simpática y amable ginecóloga, sosteníamos entre las manos los resultados de la resonancia magnética de mi abdomen. Mi tez se había vuelto blanca y amarillenta al leer ese resultado. Literalmente decía:

"Formación nodular cortical subcentimetrica sobre el polo superior del riñón derecho, quiste cortical complicado versus modulo solido hipovascular, recomiendo valoración complementaria y en función de los resultados valorar un control evolutivo."

Carlos me quito apresuradamente el resultado al ver mi cara. Yo hice lo peor que se puede hacer cuando tienes un resultado y no tienes ni idea: buscar en Internet. Mi corazón se acelero y rompí a sudar, me estaba quedando sin respiración....no me lo podía creer....

Lo primero que me apareció en Google al poner el resultado de la resonancia fue:

"Carcinoma de Células Renales (CCR).
Una vez excluido el seudotumor, debe establecerse si la masa es quística o sólida y en ambos casos intentar determinar si es benigna o maligna. Aproximadamente un 15% de los CCR son quísticos, y frecuentemente tienen unas características que se solapan con los quistes complejos benignos. Para ello, usamos la clasificación de Bosniak, que relaciona la probabilidad de malignidad de una lesión con una serie de características morfológicas. Fue ideada originalmente para la TC pero es adaptable a la RM y a la ecografía con contraste. Tiene 5 categorías, con una probabilidad creciente de corresponder a una lesión maligna.
La mayoría de los tumores sólidos renales en el adulto son CCR y la forma de presentación más frecuente del CCR es la de un nódulo sólido cortical en forma de “bola” que realza tras inyectar contraste y que posteriormente lava. No obstante, hasta un 20% de los nódulos renales que realzan son benignos y el tamaño per se no es un criterio útil para decidir el tratamiento. La mayor parte de las lesiones benignas diagnosticadas en las piezas quirúrgicas inicialmente valoradas como CCR son angiomiolipomas con muy poca grasa y oncocitomas. Al detectar un nódulo sólido renal lo primero es determinar si la lesión contiene grasa y así descartar un angiomiolipoma. Si no se detecta grasa con TCMD o RM (la ecografía no es sensible)lo más probable es que se trate de un CCR (células claras,papilar, cromófobo), una lesión benigna como el angiomiolipoma con muy poca grasa (5% de los angiomiolipomas) o un oncocitoma. Las lesiones sólidas benignas o malignas y sin grasa macroscópica (agotadas las técnicas radiológicas para el diagnóstico del angiomiolipoma) son indiferenciables. La calcificación puede verse en los TC sin contraste hasta en el 30% de los CCR. La calcificación periférica de una masa está más relacionada a quiste benigno, mientras que la calcificación central es más característico del CCR."


- Cariño tranquila no mires en Internet hasta que no nos vea el medico.... tu tranquila que eso no es nada, ya verás. - me decía Carlos para intentar tranquilizarme, aunque notaba y sentía su cara de preocupación.

Me disponía a contarle lo que estaba leyendo en Internet cuando la doctora salió de la consulta para llamarnos.

_ Ana , cuando quieras, ¿ que te pasa muchacha, tienes mala cara, estas blanca? ¿Todo bien?.- dijo la ginecóloga haciéndonos pasar a su despacho.

Yo temblando me senté en la mesa y solo le deje los resultados encima de la mesa. No pude decir nada. Mi mente estaba colapsada. Solo me venían miles y miles de pensamientos por segundo y ninguno positivo.

Miraba a Carlos todo el rato, mientras ella leía el informe de la resonancia y las demás pruebas que me mando, a las cuales lógicamente no hice ni caso al descubrir esto. Él solo me decía en voz bajita y cogiendo mi mano:  "De verdad tranquila cariño, que veras que no es nada."

La doctora solo me dijo que ella no era quien debía valorar ese resultado, que debía acudir a un especialista en riñón. Podía darme cita con el urólogo del allí mismo, solo que hasta dentro de dos semanas no era posible.

Por lo demás, el resto de pruebas ginecológicas más o menos bien, nada que la doctora no nos hubiera dicho en la consulta anterior y que confirmaba que no iba equivocada en su inicial diagnostico. La resonancia de la pelvis indicaba efectivamente la adherencia que "enganchaba" la pelvis, la trompa izquierda y parte del intestino. Eso hacia que me hinchara tantísimo a lo largo del día y que mi intestino no funcionara correctamente. Además los niveles de hormonas me salían por las nubes casi 6 meses después de la hormonación, pero bueno sabia que eso tardaría en desaparecer de mi cuerpo.

En cuanto salimos de la consulta llame al hospital donde me habían hecho la resonancia y ver si allí tenían urólogos que me vieran antes de dos semanas, no podía estar con esta incertidumbre tanto tiempo. Se me revolvió el estomago y mi cabeza no paraba de pensar : "venga ya, ¿esto es en serio? ¿se pueden complicar todavía mas las cosas? ".

- Buenos días, llamaba para pedir cita con el especialista del riñón para ver cuando seria lo más pronto que podría verme.- dije temblorosa

- Pues mire le puedo dar con nuestro nefrologo para mañana por la tarde a las 4.30 horas, Dr. Jesus Olivares.

- Ah perfecto. Mañana.- suspire aliviada y siendo consciente que empezaba una nueva etapa de médicos y pruebas a la que estaba más que acostumbrada. Quería quitarme esta nueva y sorprendente complicación cuanto antes de encima. Solo deseaba ir al especialista que me dijera que eso no era mas que un quiste de grasa y que me fuera tranquila para casa.

Desde le primer momento que conocí al doctor Olivares me pareció un hombre entrañable. Tenia unos 60 años y denotaba años de experiencia como nefrologo. Examino la resonancia y me hizo un cuestionario de preguntas. Yo no notaba nada de todos los síntomas que me preguntaba, ni dolor en la zona de la espalda, ni infección de orina, ni sangre, nada. La única sintomatología que tenia era una resonancia en la que aparecía algo mal descritos con unos tecnicismos que no entendía.

Me pidió una analítica completa, una ecografia y un holter , que es un aparato que llevas en el brazo durante 24 horas para que cada hora mas o menos te tome la tensión arterial.  Comentaba que las complicaciones del riñón aparecen de repente y no tienen porque dar ninguna sintomatología. En principio me dijo que no me preocupara que veríamos todo bien y no nos precipitáramos en establecer un diagnostico.  Me cito para dos semanas más tarde y poder examinar los resultados.

Lo que había imaginado, empezaba una nueva época de pruebas y médicos más en mi extenso historial. Como podréis imaginar en mi cabeza solo había un pensamiento: ¿que era "eso" que había en mi riñón?¿ Porque aquel afable médico no me había dicho que eso era un simple quiste de grasa y ya esta? ¿ que más había? Bueno solo me quedaba una vez mas armarme de paciencia y esperar.

Estaba preocupada pero no tenia miedo, por primera vez en 7 años desde que empezamos los tratamientos de fertilidad, no tenia miedo, ni desesperación, ni desasosiego. Sentía que a pesar de estar preocupada con lo que podría pasar, algo dentro de mi me impulsaba para que continuara adelante con tranquilidad. Algo estaba empezando a cambiar en mí, algo que todavía no entendía porque, había empezado a dejar de doler.


....continuará....








EL RETO

martes, 6 de diciembre de 2016

Todos llevamos dentro una insospechada fuerza que emerge cuando la vida nos pone a prueba" Isabel Allende


Hace unos meses me llamaron de una productora de televisión buscando testimonios de parejas que fueran a iniciar un tratamiento de fertilidad y que tuvieran un reto por conseguir. Les conté nuestra historia, de los intentos que habíamos realizado y de como intentábamos ayudar a otras personas que estuvieran pasando por lo mismo. 

- Si, si, entiendo.- me dijo la chica con un poco de prisa.- pero lo que me gustaría saber es si os habeis propuesto algún reto, algún objetivo en la que conseguir a corto plazo, algo por lo que esteis luchando día a día. 

- Bueno la verdad que no, nosotros luchamos por conseguir algún día ser padres, pero no tenemos ningún reto así en concreto.- conteste

- Ya, si eso todas las parejas que he entrevistado hasta ahora, pero no teneis nada más concreto que os este suponiendo hacer un esfuerzo en vuestro día a día.

- No la verdad.- dije resignada.

- Vale, muchas gracias, muy amable, pero no es lo que vamos buscando.

La verdad que al principio ni le di importancia, pensé que nosotros no encajábamos en el perfil de parejas que buscaban, ahí lo deje y seguí con mi vida.

Llevaba tiempo queriendo hacer algún tipo de deporte con Carlos, ya que el es un apasionado del deporte y a mi me apetecía que como pareja compartiéramos alguna afición en este sentido. Así que pensé que no seria mala idea que me iniciara en el mundo del running.

En mi vida había hecho ningun deporte parecidos correr y además no estaba nada en forma ya que después de los tratamientos estaba con varias secuelas que me impedían poder hacer cualquier tipo de actividad fisica con normalidad. Comenzamos a andar poco a poco y unas distancias muy cortas, ya que me fatigaba mucho y mi abdomen se hinchaba produciendo unos dolores y un malestar en todo el cuerpo.

Poco a poco fui andando mayores distancias pero jamas pensaba que podría conseguir correr, lo veía totalmente imposible. Si andando me fatigaba y tenia tantos dolores, ni me imaginaba corriendo.

El primer dia que lo intente solo pude hacerlo durante 250 metros. Fue imposible seguir. No podía. Mi cuerpo estaba demasiado resentido. Pero pensé: tengo que hacerlo, aunque solo me quede en el intento. Y volví a salir a correr otros 250 metros. No conseguía más, pero no quería rendirme, no podía rendirme. Continue así durante dos meses.

Casi sin darme cuenta un día cualquiera conseguí aguantar 1 kilometro.  Ese fue el día que me di cuenta de todo.... reflexione y eche la vista atrás. ¿ Retos? ¿ Que si teníamos algún reto?....

Nuestro reto comenzó el día que salí del hospital tras la tercera fecundación in vitro y las graves secuelas que ello me dejo en todo mi cuerpo.  Comenzó los primeros días cuando Carlos tenia que ayudarme hasta para poder vestirme y ducharme. Comenzó cuando tenia que descansar una o dos horas por cada 5 minutos que quería estar de pie.

Continuó cuando al medio año mi reto era poder terminar una clase de yoga. Al principio era imposible, la hinchazón y el dolor de mi cuerpo me impedía realizar un solo estiramiento. Recuerdo que salía de las clases llorando de impotencia, de rabia y de desesperación, pero continue.

Mi dia a dia estaba lleno de pequeños esfuerzos que debía de ir superando. Intentaba salir a caminar por la playa y parecía que había intentado subir el Himalaya.  Todo aquello que implicara cualquier tipo de esfuerzo físico era un autentico calvario. Los dolores y malestar del cuerpo me impedían llevar un vida normal.

Recuerdo que un dia cansada me puse a llorar.

- ¿Que te pasa?.- me dijo Carlos

- Cariño estoy harta, no puedo más, ¿cuando voy a poder ser la que era antes del tratamiento?, ¿cuando voy a poder llegar del trabajo y no tener que estar dos horas a reposo?, ¿cuando voy a poder volver a bailar?, ni siquiera aguanto un día entero sin este dolor constante- conteste con desesperación.

- Puedes hacer todo eso que me dices, la única que te lo esta impidiendo eres tu misma, es tu mente que no te deja hacer todo eso. Si realmente quieres bailar, bailaras. Cada día estas consiguiendo más cosas, se que es muy lento, pero quédate con lo que estas consiguiendo.

Como explicaros que Carlos ha sido, es y será esa fuerza que me ha empujado día a día a levantarme cuando no podía ni moverme, a andar cuando me fallaban las fuerzas, a bailar cuando no podía ni acabar una clase, en definitiva , a hacerme creer que sí que podía, que si realmente quieres una cosa debes esforzarte y luchar día a día por ella. 

Y así fue como me di cuenta que cada día que pasaba estaba haciendo nuevos retos y nuevas metas que aunque eran muy pequeñas e insignificantes, hacían que cada día consiguiera más cosas. Los médicos no me daban soluciones ni siquiera diagnostico a lo que me pasaba, así que no podía rendirme, tenia que seguir esforzándome en conseguir por mi cuenta llevar una vida normal.

Al año y medio comencé a bailar. Las primeras clases eran una agonía. Llegaba a casa llorando y con tal hinchazón que tenia que acostarme enseguida, al día siguiente estaba como si me hubieran pasado un regimiento de caballos por mi abdomen y pelvis, pero semana tras semana volvía a mis clases de flamenco. Logre mi primer objetivo: bailar con mis chicas en el festival de fin de curso. 

Ahora, dos años después de aquel tratamiento que me cambio la vida, me propongo a intentar conseguir mi siguiente reto: Correr 7.5 kilometros en el Cross de mi pueblo, Guardamar. Algo totalmente inimaginable para mi hace tan solo un par de meses, algo que nunca hubiera apostado a que podría conseguir, pero que hay algo que me hace luchar por lograrlo: demostrarme a mi misma que se puede, demostrar que aunque creas que no puedes más y que no puedes seguir adelante, debes luchar y esforzarte todos los días por lograrlo, sea lo que sea.

Hoy 6 de diciembre de 2016 intentaré cruzar la meta junto a dos personas muy importantes en mi vida. Mi tía Chari, un gran ejemplo a seguir, un gran luchadora y uno de mis grandes apoyos en este camino, y Mi Carlitos, la mitad de todo, la persona en la que me miro todos los días, mi incondicional apoyo y gracias a la cual puedo contaros todo esto.

Hoy cruzaremos la meta con un claro objetivo: intentar con este pequeño gesto ayudar a todas aquellas personas que están sufriendo con la infertilidad, a darles un pequeño aliento en toda esa lucha que todos llevan y para que se conozca el largo camino que hay que andar, un camino lleno de obstáculos que hay que superar y a la vez disfrutar.






Paciencia, hay que tener paciencia.

miércoles, 14 de septiembre de 2016


" Nada sucede por casualidad, en el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos". Carlos Ruiz Zafón

Con un diagnostico de endometrosis y una reprimenda del ginecólogo de la Clínica Vistahermosa empezábamos el verano del año 2015. Mientras mis dolores apenas cesaban, mi desesperación y mi agonía de ver como pasaban los días y no había ninguna mejoría, iban en aumento.

Habían pasado 6 meses desde la desastrosa Tercera In Vitro y mi día se resumía en ir a trabajar, descansar, descansar y descansar. Intentaba irme a andar, hacer yoga, irme a comer a un restaurante, irme a la playa, en definitiva, llevar una vida normal, pero mi cuerpo decía que nada de eso. La hinchazón de mi estomago solo era una leve muestra de los dolores y malestar que llevaba por dentro. Era imposible caminar más de 10 minutos o estar de pie mas de 15 minutos sin que eso me produjera unos dolores atroces en la zona de la pelvis que provocaba un malestar en todo mi cuerpo ( dolores de cabeza continuos sin contar mis mensuales migrañas, sofocones, nauseas, etc.) que hacia que tuviera que acostarme y descansar durante toda la tarde. 

Visitamos a 4 ginecólogos distintos, me vieron varios especialistas de digestivo, endocrino y medicina general de la mutua del trabajo (ya que estuve unos 4 meses de baja), ninguno de ellos me supo dar una explicación a lo que me estaba pasando. Ginecologicamente estaba todo bien, a nivel digestivo estaba todo bien y a nivel hormonal me daban los valores muy altos, pero me decían que era normal por la estimulación que había llevado en los meses anteriores para preparar la Fecundación In Vitro. Todos me decían que debía de tener paciencia y esperar que pasara el tiempo para que mejoraran mis niveles hormonales y seguramente todo mejoraría. Nadie sabia que me pasaba pero estaba claro que algo me pasaba. Yo sabia que algo no estaba bien en mi cuerpo, lo notaba, lo sentía cada día y cada interminable noche. No me podía creer que a nadie le hubiera pasado algo parecido tras un proceso de reproducción asistida.

Acudí a la acupuntura y demás terapias naturales que por lo menos fue con lo único que conseguía dormir por las noches y descansar. Cada sesión de acupuntura hacia que mi cuerpo se regulara y en dos días conseguía poder dormir.

Finalmente busque en el último sitio donde quería ir a parar: Internet. Busque todo acerca de la endometrosis, me metí en varios foros e indagué acerca de sus síntomas. Y en esa búsqueda descubrí que en el Instituto Bernabéu de Alicante (una clínica de reproducción asistida) existía una unidad especializada en endometrosis. Así que inmediatamente llame para pedir una cita. Estaba claro que el único diagnostico que me habían dado era ese, así que lo creímos " a pies juntillas", y fuimos a que una segunda opinión nos lo terminara que asegurar.

El día de la cita nos recibió una ginecóloga muy simpática y joven, contrariamente a lo que estábamos acostumbrados últimamente. Le contamos el problema que teníamos y el diagnostico que nos habían dado. Quiso verme con el ecógrafo de 3D para comprobar si habían signos de endometrosis. Lo tuvo claro enseguida. Su valoración fue que no había ningún indicio de endometrosis ya que eso suele crear unos nódulos o quistes ( tejido endometrial) que aparecen en la zona de los ovarios, detrás del utero o incluso en otras partes del cuerpo como en el intestino. Ella no veía ningún síntoma ni indicio de endometrosis.  Su opinión era otra.

Según ella, lo que me había pasado tras el tercer tratamiento había sido una infección que no resolvieron adecuadamente y estaba arrastrando las consecuencias. Por los informes que vio y por lo que le contamos, su opinión era que en la punción (se trata de una intervención quirúrgica en donde mediante una aspiración con una aguja que introducen por la vagina, pinchan en el ovario para aspirar los folículos y poder extraer los ovulos ), debió de producirse una hemorragia en el ovario y no se trato como tal, produciendo una infección en la zona, que tampoco se trató en el hospital cuando ingrese de urgencia y me tuvo hospitalizada una semana, ya que su diagnóstico fue una Hiperestimulacion Ovárica. Cosa imposible ya que una hiperestimulacion se produce por un exceso de ovulación producida por la hormonación, es decir, si hubiera tenido una hierpestimulacion ovárica mis ovarios hubieran producido una media de 20- 22 folículos y en mi caso habían 6-7 solo. Además si hubiera sido así,  una vez hubiera tenido la menstruación mis síntomas hubieran desaparecido y nada mas lejos de la realidad.

Por lo tanto, su diagnostico era que una infección tras la punción me había provocado una significativa "adherencia pélvica". 

- ¿Cómo?.-  Nuestra cara reflejaba una mezcla de sorpresa y nerviosismo.

- Las adherencias son como bandas que se forman en el interior de la pelvis y están formadas por colageno que pueden "pegar" diferentes estructuras o partes de ellas,  en tu caso entre la trompa de Falopio izquierda y el utero. Esto produce unas alteraciones que pueden ir desde el dolor hasta la obstrucción del colon o del intestino. Los síntomas que producen coinciden con los síntomas que estas describiendo Ana y bueno esto la única forma de eliminarlo es mediante intervención quirúrgica, pero en tu caso, queremos buscar el embarazo y eso ahora mismo no deberíamos plantearlo. Mi solución es clara: debes quedarte embarazada para que esas adherencias desaparezcan.- explicó de forma entusiasmada la ginecóloga.

- Jajajaja. Esa también es nuestra intención desde hace 5 años, jajajajaja.- contesté.

- Bueno entonces estamos de acuerdo en la solución, no?, jajaja. Pero de todas formas para tener mas claro mi diagnostico y asegurar que no padeces de endometrosis, vamos a hacer varias pruebas para descartar todo. Te mando analíticas especificas, una resonancia de la pelvis y otra del abdomen, y cuando tengas todos los resultados nos volvemos a ver. Con todas las pruebas e informes que he visto de vuestros tratamientos de reproducción asistida pienso que en todo este tiempo, ¿sabéis que ha pasado?....- dijo con un halo de misterio que inundó la consulta.

- ¿ Queee.....? .- dijimos al unísono Carlos y yo.

- ¿Mi opinión?.... Habéis tenido muy mala suerte. En el primer tratamiento todo pintaba tan bien... que no me lo explico. La segunda fue un poco peor y la tercera fatal, pero no hay nada tan mal en vuestras pruebas para que no te hayas quedado embarazada. Creo que un cumulo de mala suerte, deberías estar ya embarazada...- contestó con cara de resignación.

¿Como sales de una consulta cuando te dicen toda esta información?, ¿qué puedes pensar cuando llevas 6 meses sin una explicación, sin un diagnostico claro, sin una solución para tus dolores?,¿como procesas en tu cabeza y sobre todo en tu corazón todo esto?, ¿como llevas el peso de que una doctora te diga que deberías estar embarazada pero los astros, dioses o no se yo que , han hecho que tengamos una cadena de mala suerte que nos ha acompañado durante 5 años?

¿Sabéis como lo hicimos nosotros?...... Con una alegría inmensa. De todo lo que nos había dicho, solo nos quedamos con la parte mas positiva: solo habíamos tenido mala suerte, solo eso, mala suerte.  Y la mala suerte estábamos convencidos que podríamos cambiarla, porque como dicen por ahí "ningún mal dura 100 años" y siempre después de la tormenta, siempre, llega la calma. Nuestra tormenta había sido intensa, así que estábamos contentos, ya solo podía llegarnos............ la calma.

En un mes y medio, con todas las pruebas hechas, regresamos a la consulta de la simpática y divertida ginecóloga. La verdad que nos gusto mucho su forma de hablarnos y decirnos las cosas. Hablaba muy claro y con seguridad, pero siempre añadía a sus frases alguna palabra chistosa para que le quitaremos dramatismo al drama que nos perseguía. Pero ese día fue diferente.

Esperando en la sala de espera, abrí el sobre que acaba de recoger con los resultados de la resonancia de la pelvis y abdomen.

Me quedé blanca, sin respiración..... Mire a Carlos....

- ¿Que pasa Ana? ,¿Que pone? .- dijo asustado intentando quitarme el informe de mis manos.
- Todavía no se ha ido Carlos.... la tormenta sigue con nosotros......


...continuará...





Dejando atras el Tercer Round...

jueves, 23 de junio de 2016

Las Navidades de 2014 fueron completamente distintas a como las habíamos imaginado unos meses antes cuando, totalmente ilusionados y convencidos, íbamos hacia nuestra Tercera In Vitro. Había resultado un verdadero desastre esta vez y los efectos secundarios que arrastraba un mes después de la extracción de ovulos seguían siendo muy fuertes. 

Comenzamos a ir a distintos ginecólogos que nos dieran otra opinión a parte de la que nos habían dado en la Clínica Vistahermosa, que fue donde nos hicieron la ultima In vitro. Ellos aludían que era normales los efectos que estaba teniendo en mi cuerpo y que tenían que pasar unos meses para que mejorara. Los demás ginecólogos me decían que todo era efecto de las hormonas, la medicación tan fuerte que había llevado y que volviera pasados unos meses. 

Empezamos a desesperarnos ya que cada día me levantaba con la predisposición de que fuera un poquito mejor que el día anterior, pero nada mas lejos de la realidad. Prácticamente no dormía en toda la noche, tenia muchos dolores en la zona del abdomen, sofocos, calambres. Por el día la cosa no mejoraba ya que no podía pasar mas de 5 minutos de pie sin que me pusiera hinchada y dolorida. Todo esto sumado a la impotencia de saber que esta pasando algo en tu cuerpo que no sabes que es y nadie te da una explicación a lo que te esta pasando. Me encontraba fatal pero nadie me daba una explicación razonable ni sobre todo un remedio efectivo.

En este caos, conocí a Miriam Jimenez. Mi querida Miriam. Desde el primer momento que nos conocimos congeniamos al instante. Miriam es una de esas luchadoras infatigables, que pese a lo joven que es, ha tenido que sacar todas sus fuerzas y valentía en demostrarle a la vida que ella podía con eso y con más. Es de esas personas que te abren su corazón nada mas conocerlas y que te guardan para siempre en él.  En el peor momento de todo este proceso, apareció ella como una pequeña luz que nos guiaría a salir de ese pozo negro en el que estábamos inmersos. Nos tendió su mano sin apenas conocernos y nos abrió para siempre las puertas de su vida, su familia y su corazón. 

Comencé con ella las sesiones de acupuntura, y me llevo a conocer a su maestro, un coreano llamado Cho que trataba con medicina natural todo tipo de dolencias. Lo que recuerdo solo de la primera visita es que después de meses conseguí dormir más de 5 horas seguidas. Estaba convencida a seguir con la acupuntura, tenia que probar algo que consiguiera ayudarme a paliar mis dolores y mi desesperación tanto física como psicológica.

Pasaban los meses y gracias a las sesiones de acupuntura iba mejorando mis múltiples molestias, pero no llegaba a estar bien, sentía que me pasaba algo que no estaba bien en mi cuerpo. Así que continue probando con varios médicos. 

Habían pasado cuatro meses desde la In Vitro y decidí volver a la Clínica Vistahermosa. Llame y pedí cita con el jefe de la unidad de reproducción asistida, ya estaba cansada de que me volvieran a decir que eso eran efectos secundarios de la In Vitro, quería una explicación de que me habían hecho y de porque estaba así todavía cuatro meses después. Pese a marearme con las típicas frases : " Les puede atender nuestro estupendo equipo de ginecólogos..", " Por supuesto, ya la llamaremos cuando tenga un hueco el doctor...", después de casi un mes por fin tuvimos la esperada cita con el jefe de ginecología de la Clínica Vistahermosa para ver si nos daba alguna solución o por lo menos alguna explicación a como estaba, ya ni siquiera pasaba por nuestras mentes volver a preguntar porque había sido tan desastrosa nuestra Tercera In Vitro.

Recuerdo que ese día estaba igual de nerviosa que enfadada, repetía en mi cabeza una y otra vez todo lo que tenia que decirle para que no se me escapara ningun detalle, estábamos muy cabreados. Estaba claro que para la Seguridad Social éramos un numero de mas de las múltiples parejas que van desesperadas a intentar conseguir su sueño, pero no podíamos consentir que nadie nos diera una explicación de lo que me estaba pasando y que solución teníamos que tomar.

El doctor casi no nos dejo sentarnos sin antes advertirnos que no hacia falta que le diéramos detalles de nuestro problema ya que sus ginecólogos le habían contado nuestro caso. Así que casi sin dejarme hablar ni dejar el bolso, me dijo que me tumbara en la camilla que tenia que verme antes de nada. Me vio con el ecografo y como todos los demás me dijo que se veía todo normal; un poco de liquido libre y un poco de hinchazón pero nada fuera de lo normal. Entonces dijo que quería hacer un tacto vaginal para comprobar. Ahí vi las estrellas, me hizo muchísimo daño y sorprendentemente aludio a que ya tenia la explicación.

Se sento en su mesa y nos explico de una forma muy directa y seca cual era su diagnostico: tenia endometrosis. Lo había visto claro con el tacto vaginal y los síntomas que yo describía se ajustaban a lo que pensaba. Dice que seguramente eso lo había tenido desde siempre y que ahora se habían incrementado los síntomas.  Añadió algo que se me quedo clavado a fuego:

- "Bueno Ana de todas formas pienso que eres un poco delicada, ¿no?,tampoco es la cosa para tanto, no estas en un estado tan avanzado como para que tengas tanto dolor".

- " Le digo que tengo muchos dolores y molestias que nunca había tenido, mis reglas son solo de 1 día, tengo insomnio y sofocos. Me esta pasando algo que no se lo que es y me encuentro fatal desde la ultima In Vitro que me hicieron aquí."- conteste.

- " Bueno bueno no es para tanto....".-

No os imaginais como me sentí en ese instante. No me gusto ni su forma ni su manera de tratarme. Pero no dije nada. Solo escuche.

La endometrosis es una enfermedad crónica que se produce cuando el endometrio no es es expulsado del todo y queda fuera del utero (adheriendose a las trompas y a los ovarios) este tejido sigue reaccionando a los cambios hormonales que se producen en cada ciclo, provocando hinchazón en los órganos donde se sitúa. esto conlleva un sangrado interno, la descomposición del tejido y la inflamación de los órganos afectados, desembocando en fuertes dolores, problemas intestinales, adherencias e infertilidad. 

Nunca había tenido ninguno de estos síntomas, nunca nadie me había diagnosticado algo así, con las miles de pruebas que me habían hecho durante los tres tratamientos. Estas molestias empezaron desde la última, pero los síntomas coincidían y nosotros necesitábamos una explicación a lo que me pasaba.

La solución que me planteo fue iniciar un tratamiento para poder paliar los dolores e intentar que no fuera a más, ya que hay diferentes grados y por lo visto yo estaba en el inicial. El tratamiento era el siguiente: primero empezar 6 meses con pastillas anticonceptivas, depende de como evolucionara continuar con la siguiente fase que seria provocarme la menopausia durante otros 6 meses y por ultimo, sino evolucionaba entonces operar.

Imaginaros nuestras caras. Mis lagrimas caían por mis mejillas sin consuelo alguno. No me lo podía creer, ¿como se había complicado tanto todo esto?. ¿que había pasado?. No entendíamos nada, no me había gustado nada como me había tratado ese doctor pero la verdad nos dio una posible solución a un posible diagnostico y le creímos.

Solo como muestra para que veáis como estaba, aunque esto fue pasados ya 6 meses desde la In Vitro, no me hice fotos antes que estaba casi el doble de hinchada. Aquí ya llevaba varios meses de acupuntura y de anticonceptivos, pero aun así...

Así me levantaba cada mañana.....



Y así estaba solo a las 6 de la tarde.....






...imaginaros al final del día.( Lo siento por las imágenes, son íntimas pero espero que puedan ayudar a otras personas)

...continuará....



Ese Tercer Round que no acaba......

lunes, 29 de febrero de 2016

Dicen que cuando realmente quieres algo con toda tu alma, el universo entero conspira para que se haga realidad. En nuestro caso creo que conspiró para hacer que nuestras almas dejaran de desearlo con tanta intensidad.

A día de hoy, creo firmemente que todo pasa por algún motivo,que todo pasa (o no) por una razón. Nada sucede por casualidad. Todo tiene un porqué y una explicación, que aunque no entendamos ni compartamos, esta ahí. La vida es así, no lo elegimos nosotros, es el destino. Puedo aseguraros que es el destino el que nos da o nos quita algo, bien porque no es el momento, bien porque tenemos que aprender algo antes de conseguirlo o bien simplemente porque no es para nosotros. Contra esto no podemos luchar, y lo más importante, no debemos gastar nuestras fuerzas y energías en ir en contra, porque lo único que pasará es que desgastemos nuestra vida, nuestra alegría y felicidad en ello, pero nada más, no está en nosotros cambiar nuestro destino.

Mi vida, nuestras vidas, cambiaron radicalmente cuando comenzamos en el camino de la reproducción asistida, pero en realidad, después de someterme a la tercera Fecundación In Vitro me dí cuenta que no habíamos cambiado, solo habíamos comenzado una lucha contra nuestro destino. Batallábamos, peleábamos, llorábamos, no comprendíamos porque nos pasaba esto a nosotros,estábamos frustrados, inmersos en la negación de asumir lo que nos estaba ocurriendo, inmersos en el dolor de no conseguir nuestro mayor y único sueño: ser padres. No habíamos cambiado, eramos los mismos, únicamente dos personas que se aman con toda su alma y que solo desean tener un bebé,pero que no saben como enfrentarse con una realidad dolorosa e inesperada, a la que debemos hacer frente días tras día.

Tras salir del hospital tras un fatídico y desastroso "Tercer Intento", algo empezó a cambiar en nosotros, algo nos dio un golpe en la cabeza y nos hizo reaccionar. Habíamos tocado fondo, no podíamos estar peor que en ese momento, ya no podíamos estar mas hundidos de lo que estábamos, así que creo que ese mismo destino fue el que nos dijo: ¡¡¡basta!!!. Teníamos una situación complicada porque yo no estaba físicamente nada bien, tenía muchos dolores y continuaba con una hinchazón abdominal increíble. No podía pasarme más de 5 minutos de pie, mi cuerpo entero estaba hinchado y dolorido por la bestial retención de líquidos que tenía, no tenía las menstruaciones normales ya que solo duraban 1 día y mis hormonas estaban tan disparadas que me daban sofocos, sudores nocturnos, insomnio, y un largo sinfín de síntomas pre-menopausicos.

A esto teníamos que añadir un dolor emocional tan grande que hacía daño físicamente. Ambos estábamos desolados,hundidos y sobre todo agotados, agotados emocionalmente, agotados hasta ese punto que ya no te quedan más lagrimas para llorar y para expresar el dolor que tiene tu corazón. 

¿Y que pasó? Pues que como bien he dicho antes, todo pasa por algún motivo y por alguna razón. Sumidos en uno de los peores estado de nuestras vidas, algunas manos se lanzaron a rescatarnos de ese pozo en el que estábamos. Manos de personas que apenas conocíamos nos empezaron a ayudar a salir, ya que las manos de algunos de nuestros "amigos" habían dejado de estar.

Las manos de muchos de ellos fueron desapareciendo conforme llegaron los embarazos a sus vidas. No entendieron que reaccionáramos de una forma "distinta" a lo que lo hace la mayor parte de la gente. Esperaban de nosotros una cosa que nos era completamente imposible de darles, que viviéramos sus embarazos como ellos los vivían. Os puedo asegurar que nos hemos alegrado muchísimo por cada uno de ellos, pero esa alegría iba entremezclada con dolor, un dolor inevitable y que no podíamos controlar, que no sabiamos como manejar. Además nos culpábamos de sentirnos así y eso nos hacia todavía mucho mas daño. No os puedo describir el sufrimiento tan inmenso que es sentir algo que no sabes porque, pero lo sientes, que intentas controlar y hacer que no salga al exterior pero no lo consigues. Y en esa lucha encarnizada con nosotros mismos sumada a toda esa tortura que estábamos pasando, ninguno de ellos se paro a pensar en nuestra situación, ninguno tendió su mano para ayudarnos. Simplemente siguieron con sus vidas y desaparecieron de la nuestra. Para nosotros fue duro, muy duro. Yo entiendo que para quien no pase por esta situación, no lo puede entender, pero no pedíamos que nos entendieran, solo que nos ayudaran a llevarlo de la mejor manera posible. Esperábamos ayuda de aquellos que decían querernos. Supongo que por nuestra parte haríamos las cosas demasiado mal como para merecerlo.

Por suerte hubo algunos, incluidas nuestras familias, que nunca, en ningún momento de esta larga lucha, han dejado de estar.

Era mitad de noviembre cuando salí del hospital, pero hasta dos semanas después no podía casi hacer nada por mi misma. Seguía muy hinchada del abdomen y con dolores, así que llame a la Clínica Vistahermosa donde me habían hecho la última Fecundación In Vitro y pedí que me volvieran a ver porque yo no me encontraba nada bien.

Con un: "Tranquila, esto es normal tras la hormonación, veras como en unas semanas, mejoras". Incluso tuvieron la osadía de decirme que no sabían lo que me habría pasado pero que una hiperestimulación ovárica creían que no había tenido porque no ovule mucha cantidad de óvulos y por tanto, lo descartaban. Que bueno, tenía otro nuevo intento, que dejara pasar un par de meses y volviera para realizar el Cuarto Intento. Yo recuerdo, que yo solo lloraba diciéndoles:

- ¿¿Un cuarto intento??, !!pero si no puedo moverme¡¡ Si estoy como si estuviera de 6 meses¡¡.
- Tranquila, en unas semanas estarás como nueva.

Así que volvimos a casa, pensando que era parte del proceso de recuperación de todo lo que me había pasado, que nadie misteriosamente sabía muy bien que nombre ponerle.Tenía que aguantar unas semanas más, así que pensé que tras las navidades estaría ya recuperada.

En ese momento no fuimos conscientes, pero la vida, el destino o la simple casualidad estaban empezando a hacer que aparecieran esas nuevas manos, anónimas todavía para nosotros, que nos iban a ayudar a salir de ese pozo en el que estábamos inmersos.

Por casualidad un día mi peluquera y buena amiga Cristina, me comento que me veía muy mal, muy hinchada y con muchas ojeras. Me comentó que porque no probaba con la acupuntura. Tenía un amigo de la familia un coreano llamado Cho que trataba los problemas de salud con la acupuntura.

- Anita, mira llama a mi hermana Miriam y quedas con ella porque ella es alumna de Cho y así que te de una cita para ver si te puede ayudar.- me dijo.

Tarde tres días para atreverme a mandarle un mensaje a la chica, a la que no conocía de nada para ver si con la acupuntura podrían quitarme un poco todos estos efectos secundarios. Quede con ella para esa misma semana. Fue una situación peculiar porque sin conocernos de nada, la recogimos de Rojales y nos fuimos hasta Alicante con ella.

En cuanto subió al coche y comenzamos a hablar sentí que habíamos conectado, tuve esa sensación que tienes cuando acaban de presentarte a alguien y parece que os conocéis de toda la vida y pensé: "el destino nos acaba de lanzar una mano,de esas anónimas, que nos quiere ayudar".

Este fue el principio de los nuevos Carlos y Ana.


.......................continuará.........................................






Estancados en el Tercer Round

domingo, 13 de diciembre de 2015

Llegamos al Hospital sobre las 4 de la mañana. El dolor era intenso pero soportable. Estaba nerviosa. No tenia ni idea que me estaba pasando, pero sabia que algo no iba bien.

Cuando entre en urgencias la enfermera me remitió de inmediato al paritorio. Cuando acudes por una urgencia ginecológica te pasan directamente allí. Lo primero que pensé: " por favor que no haya mucha gente y me pasen enseguida".Por suerte, no tuvimos que esperar nada. Me vio un ginecólogo de guardia. Enseguida me puso en la camilla y sin apenas preguntar nada, introdujo el ecografo. Me miro con cara de incredulidad cuando le dije que no estaba embarazada y que acudía porque el lunes me habían realizado una punción para una Fecundación In Vitro. Pero hasta que no vio efectivamente que todo lo que llenaba esa hinchazón en mi abdomen era liquido y mis ovarios estaban a punto de reventar, parece que no se despejaron sus dudas.

El hombre me hablo muy claro. Tenia que quedarme en observación. Veía que había mucho liquido libre en la zona de la columna y del peritoneo. Ademas los ovarios estaban llenos de folículos de un tamaño muy grande y podrían reventar con la consecuente hemorragia que podría provocarme. Así que decidió ver como respondía al calmante que me estaban administrando para el dolor. Lo demás debíamos esperar a ver como reaccionaba mi cuerpo.

Me metieron en una sala a mi sola, me pusieron un gotero con un calmante y a esperar. Me asuste. Pensaba que me pincharían algo para calmarme el dolor y me mandarían a casa. Pero no, las cosas se habían complicado.

Sobre las 8.30 de la mañana entro una nueva ginecóloga en el turno de la mañana y quería volver a ver como seguía. Repitieron la ecografia. Su cara no reflejaba buenas noticias. 

- " Bueno Ana, creo que te vas a quedar ingresada. Te explico, creemos que estas teniendo una hiperestimulación ovárica provocada por la hormonación. Tienes liquido libre, que significa que son sustancias de deshecho que están por la zona de la columna y por el peritoneo y eso tenemos que controlártelo. Y luego tus ovarios están llenos de folículos de tamaño muy grande y no sabemos si se te puede complicar y tener algún tipo de hemorragia interna. Así que para mayor seguridad te vamos a dejar ingresada y sin ningún tipo de comida ni bebida. No se si te voy a tener que meter al quirófano de urgencia.  Pero bueno estate tranquila, que aquí vas a estar controlada en todo momento."

Me quede blanca. ¿Como? ¿Hemorragia interna? ¿Liquido libre? ¿ Hiperestimulación? No entendía nada. Nadie nunca nos había explicado nada de esto. No sabia que la medicación podría tener estos efectos en el cuerpo. Había leído en algún foro de Internet lo de la hiperestimulación ovárica, pero no sabia muy bien de que se trataba.

El miedo iba creciendo en mi. Cada vez estaba mas asustada y temblorosa. Sinceramente tenia la sensación que ninguno de los ginecólogos que me había visto sabia muy bien que me pasaba. No me sabían decir con certeza que me estaba pasando y como debían actuar. Me daban calmantes para el dolor, me repetían analíticas y ecografias y a esperar.

Estuve unas 12 horas metida en una sala cerrada dentro del paritorio de urgencias del hospital. Había perdido la noción del tiempo, no sabia si era de día o de noche cuando me sacaron de esa sala para trasladarme a una habitación en planta. Me sentí aliviada. Cada vez que me levantaba al baño tenia que pasar por el paritorio y veía a esas maravillosas mujeres esperando a dilatar unos centímetros mas para que llegara por fin ese momento tan deseado, y yo estaba allí pasando por el peor del mundo.

Una imagen se me quedo grabada a fuego, cuando en una de las camillas vi a una chica tumbada agarrando la mano del que seria el padre de su niño o niña.

 "Que bonita imagen".- pensé. " Lo que daría por estar así". Inmediatamente me dije a mí misma: "Todo esto Ana, estas dando todo este dolor y sufrimiento por estar algún día así".

Llegamos a la habitación sobre media tarde del domingo.Nunca había estado ingresada en un hospital. Nunca había tenido ese miedo y angustia por no saber que me estaba pasando. Nunca había experimentado esa indefensión ante una situación que no podía controlar en mi cuerpo. Debíamos esperar y ver como iba reaccionando. 

Durante la semana que estuve ingresada me vio cada día una ginecóloga distinta. Se portaron muy bien conmigo pero sinceramente ninguna supo lo que realmente me pasaba. Solo me ponían calmantes para el dolor y el diagnostico fue hiperestimulación ovárica. Es decir, que la medicación a base de hormonas que me habían puesto durante los 15 días previos a la fecundación in vitro, me habían hecho un efecto que se conoce como hiperestimulación. Los ovarios habían producido mas ovulos de los que deberían. Los ovarios de una mujer cada mes producen un ovulo o como mucho dos. Cuando te hormonan se trata de conseguir mayor numero de ovulos para que existan mas posibilidades de que la fecundación sea positiva. Pues bien con una hiperestimulación el ovario puede producir hasta 22-23 ovulos. Mi caso no fue ese. Mi diagnostico fue equivocado.

El ultimo día en el hospital, me vio como siempre la ginecóloga que había de guardia. Me comento que siguiera en casa a reposo hasta que me bajara la regla y entonces mejoraría. En un par de meses estaría recuperada. De todas formas que acudiera a la clinica donde me habían realizado la fecundacion in vitro para contarles lo que había pasado.

Tenia tantas ganas de irme a casa y descansar que no quise insistir en que no entendía muy bien el diagnostico, no tenia sentido que tuviera una hiperestimulacion ovarica con tan solo 7-8 ovulos pero bueno, ya pediría explicaciones en la Clinica.

Por fin después de una semana llegue a casa. Las recomendaciones de la ginecóloga habían sido claras, tenia que estar en reposo relativo hasta que me volvieran a ver en cuatro días. No debía hacer esfuerzos, no debía inclinarme ni agacharme, no debía estar mucho tiempo de pie y debía llevar cuidado porque mis ovarios estaban todavia inflamados y tenia mucho liquido libre.

Esa noche mi marido tuvo que ducharme. Cuando me estaba vistiendo, porque yo no podía ni agacharme, me puse a llorar como una niña. Y mi marido me abrazo y me dijo: 

-" Cariño, yo no quiero verte así. No vamos a poner en peligro tu salud para conseguir nuestro sueño. Y esta vez la hemos puesto. Me he asustado mucho de verte así."

En ese momento fui consciente de la gravedad de todo lo que me estaba pasando. En ese instante,  algo cambio dentro de nosotros para siempre. 

Continuará..........























Tercer Round ( Un punto y seguido.....)

martes, 3 de noviembre de 2015

Tras la punción ese 10 de noviembre de 2014 pasamos esa noche en la Clínica Vistahermosa de Alicante, al día siguiente nos dieron el alta para irnos a casa. Fue una noche como todas las que he pasado tras una punción, con muchas molestias y casi sin pegar ojo, pero bueno aferrándome al pensamiento positivo de que al menos uno de nuestros tres posibles embriones fuera para adelante y pudieran implantarmelo dos días más tarde.

Llegamos a casa deseando que llegara esa llamada telefónica que nos anunciaría por parte de la bióloga de la clínica el desenlace de esos posibles tres embriones. Aferrados al sofá y al móvil, esperamos durante toda la mañana a esa llamada, contestando rápido y mal a todas las otras llamadas que recibíamos para ver si teníamos noticias. 

A las 12:30 de la mañana, sonó el teléfono. Conteste yo. Mi marido miraba de reojo como no queriendo advertir lo que me iban diciendo por la expresión de mi cara.

- " Hola Ana, soy la bióloga de la Clínica.... te llamo para decirte como ha ido todo."

Mi mente suplicaba y suplicaba: " Por favor, por favor, que haya ido uno para adelante, solo uno por favor, por favor, por favor". 

- " Si, dígame"
- " A ver, no tengo buenas noticias...."

Mi respiración literalmente se paró. Note un escalofrió que recorrió todo mi cuerpo y un puñal atravesando mi corazón.

- "A ver Ana, no ha ido ninguno de los tres óvulos que hemos fecundado con el esperma para adelante. Como ya te dijimos ayer en la clínica, estábamos sorprendidos de haber extraído solo tres óvulos......asdiusdgpiug  iausu jkabsfiu asjdhouh ahsdu...."

Mi cerebro no proceso ninguna información más.

- " Muchas gracias". alcance a contestar con un hilo de voz.

Mi cara desencajada y mis lagrimas deslizándose por mis pómulos le dieron toda la información a mi marido para que no tuviera ni que pronunciar una sola palabra.

Carlos solo me abrazo.Me abrazo tan fuerte que note su rabia contenida y su dolor. A continuación, solo silencio. Silencio solo interrumpido por las gotas de lluvia que comenzaron a dar en los cristales. Pensé: " Hasta el cielo esta llorando con nosotros".

No nos lo podíamos creer. Esta tercera vez todo iba a la perfección. Los médicos estaban muy esperanzados porque había respondido muy bien a la hormonación. Habíamos incluido una nueva hormona que mejoraba la calidad de los óvulos, habíamos hecho todo lo posible y lo imposible para que esta fuera la definitiva. Pero no. Como dice un buen amigo; " Todavía nos quedaba mucho por aprender de todo esto".

Y así fue. Nos quedamos con una sensación de vació inmenso, con una pena que no era comparable a nada de lo que había podido llegar a sentir antes. Creo que el agotamiento de todos estos años de lucha, nos estaban pasando factura. Estábamos completamente abatidos por tercera vez consecutiva.

Esa noche fue un entero mar de lagrimas. Sobre las 7 de la tarde nos metimos en la cama y no quisimos saber nada del mundo, nada de nadie, solo llorábamos y llorábamos. Abrazados intentábamos consolarnos mutuamente. El agotamiento hizo que consiguiéramos dormir durante unas horas, solo unas horas.

Al día siguiente teníamos que levantarnos,no quedaba otra que coger las poquitas fuerzas que nos quedaban e intentar animarnos. Solo nosotros sabiamos que estábamos rotos, pero que por nuestras familias y los poquitos amigos que nos quedaban, teníamos que ser fuertes y seguir hacia adelante. Eso hicimos, nos levantamos y a continuar. No hablamos de futuro, pero los dos sabiamos que teníamos otro intento más por la Seguridad Social. Nos quedaba una ultima oportunidad para conseguirlo. Así que pensamos:" En cuanto estemos recuperados físicamente, a por la otra"

Cuando llegas a este momento solo quieres que pasen los días y los meses y que llegue por fin la próxima oportunidad. Solo quieres recuperarte cuanto antes y seguir el camino hacia la verdadera felicidad. Estábamos segurísimos que queríamos intentarlo de nuevo y si fallaba esa, pues otra más , aunque tuviéramos que sacar el dinero de debajo de las piedras. No íbamos a desistir tan fácilmente, nos quedaban más oportunidades e íbamos a aprovecharlas.

El lunes había sido la punción y yo había pasado la semana a reposo por la intervención. Tenia el abdomen y la pelvis hinchada y dolorida, como en las dos veces anteriores, nada fuera de lo normal. Pero, llegó la mañana del sábado y me levante un poco rara. Me metí a la ducha y me maree. Pensé que todavía estaba un poco convaleciente por la intervención y la hormonación, así que no le hice mucho caso y me tumbe en la cama. Pase toda la mañana con dolor y poco a poco me iba hinchando cada vez más. Por la tarde, mi marido insistía en que fuéramos al medico porque seguía encontrándome mal, pero pensé que seria que me había pillado baja de defensas y en cuanto descansara se me pasaría. Me acosté pero no pude pegar ojo, los dolores iban a más.

A las 4 de la madruga tuvimos que salir corriendo al Hospital, el dolor se hizo más intenso y empece a asustarme. Estaba tan hinchada que en urgencias pensaron que llegaba embarazada.

Todavía no sabiamos que nuestro infierno solo nos acaba de abrir las puertas.........